Princesa del fango
Horacio Sanguinetti

(recitado)
Se alargan las graves cadencias de un tango,
un místico soplo recorre el salón...
Y rezan las tristes princesas del fango
plegarias que se alzan desde un bandoneón.

Mi copa es tu copa, bebamos, amiga,
el bello topacio del mágico alcohol.
La sed que yo tengo me quema la vida,
bebiendo descansa mi enorme dolor.
Tu rubio cabello, tu piel de azucena,
tu largo vestido de seda y de tul,
me alegran los ojos, me borran las penas,
me envuelven el alma en un sueño azul.

Princesa del fango,
bailemos un tango...
¿No ves que estoy triste,
que llora mi voz?
Princesa del fango,
hermosa y coqueta...
yo soy un poeta
que muere de amor.

Me siento esta noche más triste que nunca
me ronda un oscuro fantasma de amor
por eso es que quiero matar su recuerdo
ahogando mi angustia, con tangos y alcohol.
Yo sé que si miente tu boca pintada,
esconde un amargo cansancio fatal.
Tu alma y mi alma están amarradas
lloramos el mismo dolor de arrabal.